La Audiencia Nacional permite que sigan manteniéndose las calles dedicadas a etarras, dictaminando que el enaltecimiento del terrorismo no se puede cometer por omisión, ya que la apologia de la apologia no es perseguible penalmente. Y ante esta absurda decisión y no menos penosa noticia, no cabe menos que pensar que en unos tiempos en los que se discute tanto sobre la “memoria histórica” de la Guerra Civil, en quitar nombres de calles pertenecientes a individuos más o menos penosamente relevantes del bando ganador de la contienda, esta criticable decisión judicial hace un flaco servicio a la justicia, ya que tener que aguantar que algunas calles de España lleven el nombre de cobardes asesinos, de unos personajillos cuyo único logro es el de haber hecho del salvajismo, el asesinato y la dictadura racial su lema, y cuya única cosa buena que hicieron algunos fue el morirse y dejarnos en paz, es algo que dice bien poco del sentido humano de la justicia.

Bueno, si alguna vez paso por alguna de esas calles espero darme cuenta a tiempo para qué, aunque sea una guarrada, sacarmela y mearme en la puta calle dedicada a cualquiera de de esos hijos de puta a quienes se les dedica la susodicha calle, ya que manteniéndoles ahí no solo vulneran el derecho fundamental al honor de las víctimas de sus cobardes actos de barbarie, porque también atentan contra el honor de toda la sociedad que desea vivir en paz sin violencia ni racismo como el que todos los etarras y sus simpatizantes proclaman...